Diabetes, una enfermedad crónica que se complica
¿Qué es la diabetes tipo 2?
La diabetes tipo 2 (conocida como la diabetes que no es insulino-dependiente) es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal que afecta aproximadamente a 194 millones de individuos en el mundo. La Federación Internacional de la Diabetes (IDF) estima que para 2025, 333 millones de personas en todo el mundo sufrirán esta enfermedad. La diabetes tipo 2 es diagnosticada simplemente midiendo altos niveles de glucosa (o azúcar) en la sangre, pero la enfermedad a menudo abarca un número de condiciones mórbidas, tales como obesidad y otros disturbios metabólicos incluyendo elevados niveles de lípidos en la sangre (1,2). A pesar de que los altos niveles de glucosa en sangre caracterizan esta dolencia, es ampliamente aceptado que la resistencia a la insulina y la disfunción de la célula beta son los defectos centrales (3).
¿Cuál es el papel de la resistencia a la insulina y la disfunción de la célula beta?
Los niveles de glucosa en la sangre son controlados por una sustancia química del cuerpo llamada insulina, que es producida por las células beta en el páncreas. La insulina es la responsable de ayudar a la glucosa a moverse del flujo sanguíneo a las células para que el cuerpo la use como energía (1). La resistencia a la insulina ocurre cuando el cuerpo no responde adecuadamente a su propia insulina, provocando altos niveles de glucosa en la sangre (4).
Cuando la resistencia a la insulina comienza a desarrollarse, las células pancreáticas beta la compensan produciendo más insulina, pero gradualmente y a largo plazo se agotan y ya no pueden funcionar efectivamente. En algunos pacientes, hay un defecto preexistente en las células beta que contribuye a la disfunción de las mismas (4). A medida que la diabetes tipo 2 progresa, los efectos combinados de la resistencia a la insulina y la disfunción de las células beta pueden dificultar cada vez más el control de los niveles de glucosa (4).
¿Quién tiene riesgo de contraer diabetes tipo 2?
Aunque no se conoce aún la causa exacta de la diabetes tipo 2, se han identificado diversos factores de riesgo. La diabetes tipo 2 ocurre más frecuentemente en adultos de más de 35 años, pero la enfermedad está apareciendo en personas mucho más jóvenes. La inactividad física y la raza/etnia también son factores comunes de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2, y existe evidencia de que la diabetes tipo 2 es común en familias, sugiriendo que la genética puede tener un rol (1).
¿Cuáles son los síntomas de la diabetes tipo 2?
Frecuentemente, la diabetes tipo 2 es asintomática y progresa lentamente, lo cual puede explicar por qué tantas personas con diabetes tipo 2 permanecen sin diagnóstico hasta que se presentan al médico con una complicación relacionada con la diabetes, tal como la enfermedad cardiovascular. Los síntomas comunes pueden incluir una mayor sed (polidipsia), aumento de la diuresis o poliuria (mayor volumen de orina), fatiga, infecciones repetidas o de lenta curación, visión borrosa, y hormigueo o pérdida de sensibilidad en manos o pies (1).
¿Cuál es el impacto de la diabetes tipo 2 no controlada?
La diabetes tipo 2 está asociada con un número de complicaciones serias a largo plazo. Esto se debe a concentraciones de glucosa en la sangre consistentemente altas que dañan los vasos sanguíneos y las células nerviosas. En los vasos sanguíneos pequeños (complicaciones microvasculares) esto puede llevar a la ceguera, insuficiencia renal y amputación. El daño de los vasos sanguíneos más grandes (complicaciones macrovasculares) puede provocar enfermedad del corazón, alta presión sanguínea y muerte súbita o infarto silencioso (5,6). El 80% de las personas con diabetes tipo 2 muere a causa de enfermedad cardiovascular (7).
¿Qué es el HbA1c?
Lograr y mantener el control de la glucosa es integral para retrasar el progreso de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones de la diabetes. Además del monitoreo diario de la glucosa, el análisis HbA1c (hemoglobina glicosilada) es realizado por lo general dos o tres veces por año a las personas con diabetes tipo 2. El análisis HbA1c mide que los niveles de glucosa de una persona estén siendo controlados a lo largo del tiempo, suministrando un cuadro del manejo de la diabetes a largo plazo en el paciente (8). El objetivo es controlar los niveles de glucosa por debajo de 6,5 ó 7% de HbA1c (9). Actualmente, el 60% de los pacientes no están logrando este objetivo recomendado, encontrándose en riesgo de padecer serias complicaciones (10).
¿Cuál es la importancia del control de glucosa a largo plazo?
El ineficiente control de glucosa entre las personas con diabetes tipo 2 está asociado con consecuencias serias, tales como enfermedad del corazón, muerte súbita, problemas renales y ceguera (11). Los altos niveles de glucosa, incluso por períodos cortos, pueden provocar serias complicaciones. Cada aumento del 1% en los niveles de HbA1c eleva el riesgo de complicaciones microvasculares o de los vasos sanguíneos pequeños (37%), y de muertes relacionadas con la diabetes (21%), según análisis epidemiológicos del Estudio Prospectivo de Diabetes del Reino Unido (12). La mejora del control de glucosa en la sangre también reduce el riesgo de importantes enfermedades en la vista en un 21% y de daño renal precoz en un 33% (5,6). En otro estudio, la intervención terapéutica intensiva redujo el riesgo de complicaciones diabéticas en un 50% comparado con el tratamiento convencional en 160 sujetos con diabetes tipo 2 (13).
¿Cómo debería tratarse la diabetes tipo 2?
Actualmente muchos médicos tratan de controlar los niveles de glucosa en la sangre en las personas con diabetes tipo 2 usando un “enfoque gradual”, comenzando con una modificación en el estilo de vida, es decir contar con una dieta balanceada y realizar ejercicio físico, para luego pasar a un tratamiento con una droga antidiabética oral seguida por una combinación de terapias de drogas si fuera necesario (14).
El resultado de este enfoque es que el avance a través de estos pasos puede llevar tiempo y debido a que la diabetes tipo 2 es una enfermedad progresiva, cuanto más tiempo la enfermedad esté sin control, el daño será más extensivo (15).
Para ofrecer a los pacientes la mejor oportunidad de evitar las complicaciones devastadoras de esta enfermedad, los nuevos estudios sugieren que se necesita un enfoque de tratamiento más agresivo, incluyendo el uso precoz de la terapia combinada con acciones complementarias que apunten a los defectos centrales de la enfermedad. Afortunadamente, existen nuevas opciones de tratamientos disponibles, tales como las glitazonas, que apuntan directamente a la resistencia a la insulina y pueden ser usados en combinación con tratamientos tradicionales, suministrando mecanismos de acción complementarios (15).
Referencias:
1. Federación Internacional de la Diabetes. Hojas Informativas de Diabetes. www.idf.org/home/index.cfm?node=264; www.idf.org/home/index.cfm?unode=3B96844A-C026-2FD3-87E85FD2293F42E9 http://www.idf.org/home/index.cfm?unode=3B96844A-C026-2FD3-87E85FD2293F42E9.
2. Florence JA et al. Tratamiento de la diabetes mellitus Tipo 2. American Family Physician. 1999;59:2835-2844, 2849-2850.
3. Kahn SE. La Importancia de la célula beta en la patogénesis de la diabetes mellitus Tipo 2. American Journal of Medicine 2000;108(Supplement 6a):S2-S8.
4. Groop LC. Reistencia a la insulina: disparador fundamental de la diabetes Tipo 2. Diabetes, Obesidad y Metabolismo 1999;1(Supplement 1):S1-S7.
5. Vista General del Estudio Prospectivo de Diabetes del Reino Unido -Unidad de Pruebas de Diabetes, Hospital Churchill , Oxford, UK. www.dtu.ox.ac.uk/index.html?maindoc=/ukpds/results.html.
6. Grupo de Estudio Prospectivo de Diabetes en UK. Control intensivo de glucosa en sangre con sulfonilureas o insulina comparado con el tratamiento convencional y riesgo de complicaciones en los pacientes con diabetes Tipo 2 (UKPDS 33). The Lancet 1998;352:837-853.
7. Asociación Americana del Corazón. Recuperada en Abril 29 2004. www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=1063 http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=1063.
8. Asociación Americana de Diabetes. Recursos de la Diabetes. Recuperada en Abril 28 2004. www.diabetes.org/type-1-diabetes/a1c-test.jsp.
9. Lineamientos Mancomunados de la Revista Canadiense de Diabetes 2003; 27 (Suplemento 2):S18-S20 / Medicina Diabética 1999;16:716-730 / Diabetes und Stoffwechsel 2002;11 (Suplemento 2) / Instituto Nacional para la Excelencia Clínica. Lineamiento Clínico G. Manejo de la diabetes Tipo 2: manejo de la glucose en sangre . 2002 / Cuidado de la Diabetes 2004;27 (Suplemento 1):S15-S34 / Práctica Endócrina 2002;8 (Suplemento 1):40-82.
10. Koro CE et al, Control glicémico desde 1988 hasta 2000 entre adultos americanos diagnosticados con diabetes Tipo 2 . Cuidado de la Diabetes 2004;27;1:17-20.
11. Asociación Amreicana de Diabetes. Recursos de la Diabetes. Recuperada en Abril 28 2004. www.diabetes.org/type-2-diabetes.jsp.
12. Grupo de Estudio Prospectivo de la Diabetes en UK. Asociación de la glucemia con complicaciones micro y macrovasculares de la diabetes Tipo 2 (UKPDS 35): estudio observacional prospectivo. BMJ 2000; 321:405-412.
13. Gæde P et al. Intervención multifactorial y enfermedad cardiovascular en pacientes con diabetes Tipo 2. NEJM 2003;348:382-393.
14. Kobayashi M. Efectos de las actuales intervenciones terapéuticas sobre la resistencia a la insulina. Diabetes, Obesidad y Metabolismo 1999;1 (Suplemento 1):S32-S40.
15. Gerich JE. Redefinición del manejo clínico de la diabetes Tipo 2 combinando la terapia con la patofisiología. Revista Europea de Investigación Clínica 2002;32 (Suplemento 3):46-53.
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