mapa del sitioalfabeta.net respondeescríbanos..actualización de archivos y otros servicios...Página de InicioManual FarmacéuticoManual Farmacoterapéutico (Argentina - Chile)Obras SocialesSuscripciones on lineLibros
alfabeta.net
 Ultima actualización: 28/11/2014
Laboratorios Ceade
Manual Farmacéutico On Line 
Nuestros Productos
Suscripciones
Libros 
Bolsa de Trabajo
Agenda Farmacéutica
Direcciones y Teléfonos Utiles
Afecciones más comunes
Clasifarma
Informes de Precios On Line
Consultas mas Frecuentes
Disposiciones de la ANMAT
Interacciones
Vacunas
Fitoterapia
Investigación de mercado
Quienes Somos

MANTENIMIENTO DE LAS VACUNAS

Cadena de frío

La cadena de frío es el proceso de conservación, manejo y distribución de las vacunas. La finalidad de este proceso es asegurar que las vacunas sean conservadas debidamente dentro de rangos establecidos de temperatura, para que no pierdan su poder inmunogénico.

En el mantenimiento de la cadena de frío constituyen dos factores importantes la temperatura y el tiempo. A mayor aumento de uno y de otro, mayor deterioro del material biológico.

La potencia de una vacuna que se ha perdido por exposición al calor o al frío inadecuado no se recupera por almacenarla nuevamente a la temperatura correcta.

Asimismo, las características organolépticas de las vacunas no varían por los cambios de temperatura ni por colocarlas a temperaturas que no corresponden.

Lamentablemente no hay signos externos que adviertan sobre la pérdida de la potencia, solamente puede detectarse cuando ha existido congelación de los productos adsorbidos.

Rangos de temperaturas de conservación de las vacunas

Las vacunas, como todas las sustancias biológicas, sufren deterioro y degradación acelerados por el calor, con la consiguiente destrucción del principio activo o antígeno inmunizante.

Esta degradación sucede como un proceso natural; sin embargo, existe la posibilidad de postergarla o detenerla, por un determinado tiempo, mediante la aplicación de frío.

Este es el motivo por el que las vacunas deben ser conservadas a temperaturas frías, estables y adecuadas al tipo de elementos constitutivos de cada una.

Existen dos rangos de temperaturas que interesan para las vacunas. Uno de estos rangos es el de refrigeración y el otro el de congelación.

Refrigeración: rango de temperatura entre 0º C y +8º C, preferentemente entre +2º C a +8º C, para evitar mantener la vacuna en el extremo inferior con peligro de congelación. Para control se prefiere mantener el refrigerador en +4º C.

Congelación: rango de temperatura entre 0º y -20º C. Cuando se desea mantener el biológico a esta temperatura durante el transporte, se utiliza hielo seco. Es el caso de una de las vacunas antivaricela. El hielo seco no debe ser utilizado para el transporte de ninguna otra vacuna.

En cada una de esos rangos de temperatura las vacunas podrán permanecer el tiempo especificado por el fabricante. El período de conservación depende de la composición de la vacuna y se basa en la curva de degradación del antígeno a través del tiempo.

a) Vacunas que pueden permanecer congeladas y refrigeradas
Todas las vacunas pueden ser refrigeradas, pero sólo algunas pueden ser, además, congeladas.
Algunas vacunas sólo pueden mantenerse refrigeradas y nunca deben congelarse, porque cristalizan las sales de aluminio usadas como adyuvantes y destruyen el antígeno.

b) Vacunas que pueden permanecer congeladas y también refrigeradas
Las vacunas que pueden ser congeladas y refrigeradas son la antipolimielítica oral, antisarampión, antiparotiditis, antirrubéola, triple viral y antiamarílica.
Las vacunas conservadas en congelación, una vez descongeladas, conviene mantenerlas a temperaturas de refrigeración y no volverlas nuevamente a -20º C.
Aunque es posible congelar y descongelar un número determinado de veces algunas vacunas, desde el punto de vista operativo se considera inconveniente la recongelación, porque el proceso destruye partículas de la sustancia biológica.
Un ejemplo es la vacuna antipolio oral, que puede ser congelada y descongelada hasta diez veces, siempre que la temperatura de descongelación no pase de los +8º C, ni los períodos de descongelación sumados superen las 24 horas. Esta medición es difícil de hacer en los niveles intermedios de la cadena, por lo que se aconseja no congelar una vez descongelada.
Las vacunas contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola tienen una vida media de 2 años. El fabricante puede mantenerla a -20º C durante 1 año y, posteriormente a su entrega, los distribuidores pueden mantenerla 1 año más a temperatura de refrigeración.

c) Vacunas que sólo pueden permanecer refrigeradas
Las vacunas que sólo pueden ser refrigeradas son: DPT, antitetánica, antidiftérica (toxoides), antimeningocócica, antineumocócica, anti?Hib, antihepatitis B, antihepatitis A, antipoliomielítica inyectable, antirrábicas, antitifoideas, anticoléricas, antiinfluenza.
En las vacunas antiinfluenza, antimeningocócica, antineumocócica y antirrábica la congelación desvirtúa el principio activo. En el caso de las adsorbidas a sales de aluminio o alumbre, el gel pierde su estructura coloidal y cristaliza, con lo cual pierde su actividad la vacuna y pueden producirse abscesos asépticos en el lugar de aplicación.

En los centros de vacunación las vacunas deben permanecer a temperatura estricta de refrigeración y no a temperaturas de congelación o superiores a los +8º C.

d)Conservación del diluyente
El diluyente debe ser colocado dentro de la heladera para mantenerlo frío; caso contrario, mantenerlo en lugar fresco y refrigerar antes de usar.
El diluyente no debe colocarse a temperatura de congelación porque estallan los frascos al aumentar el volumen del contenido en su paso de líquido a sólido.

Recomendaciones de almacenamiento


•  El total de vacunas, solventes y botellas de agua debe ocupar como máximo la mitad del espacio disponible en la heladera. Si ocupa un espacio mayor puede no existir la suficiente circulación de aire para mantener las vacunas a la temperatura adecuada.
• No almacenar ningún otro material (alimentos, bebidas, etc.), en un frigorífico destinado a vacunas. El calor que desprenden los alimentos o bebidas y el número de veces que se abre la puerta para meterlos o sacarlos, pone en peligro la estabilidad de la temperatura interna de la heladera.
• Ubicación: No guardar las vacunas en los estantes de la puerta del frigorífico, dado que, al ser un lugar donde la temperatura es más elevada, la misma no se mantiene constante. Guardar en los estantes centrales dejando espacio alrededor de las cajas y evitando que toquen las paredes del frigorífico. Las vacunas de uso más frecuente se deben almacenar en las zonas más accesibles para limitar el número y duración de aperturas de la puerta.
• Las vacunas con fecha de caducidad más próxima, se colocarán de forma que estén más fácilmente accesibles que aquéllas con fecha de caducidad posteriores. Retirar lo antes posible las vacunas caducadas para evitar su uso accidental.
• Las vacunas más sensibles al calor: polio oral, triple vírica, sarampión, rubéola, BCG y fiebre amarilla, deben estar situadas en la parte más fría de la heladera pero nunca en el congelador.

Interrupción de la cadena del frío

No siempre resulta evidente la interrupción de la cadena del frío, por lo que es imprescindible:


•  Disponer de dispositivos automáticos electrónicos que por medios gráficos (u otros) acusen los accidentes sufridos por la instalación que puedan trascender en perjuicio de la calidad de las vacunas almacenadas.
•  Que el personal responsable controle la temperatura del refrigerador, conozca la termoestabilidad de las vacunas y la modificación de su aspecto al alterarse la temperatura.

Medidas utilizadas para proteger las vacunas:


• Si la avería es de escasa duración, se mantendrá cerrada la puerta del frigorífico y se controlará posteriormente la temperatura y la estabilidad de dicha temperatura. En caso de corte de fluido eléctrico las heladeras están capacitadas para mantener su temperatura interna durante al menos 6 horas, siempre que se mantengan cerradas.
•  Si se prevé una avería de larga duración, se trasladarán las vacunas con acumuladores de frío a una heladera bien controlada.
• Temperaturas máxima y mínima registradas. Si son mayores a 15º C o inferiores a 0º C, contactar con el servicio pertinente del suministrador para valorar el estado de las vacunas (marcar los viales afectados y remitir una muestra no usada para su evaluación, manteniendo la cadena de frío, no utilizándose los lotes afectados hasta que haya sido comprobada su actividad).
• Para otras subidas de temperatura (entre 10 -15 º C) siempre se tendrá en cuenta la pérdida de potencia porque las subidas de temperatura son acumulativas.
• Aspecto físico de las vacunas.
•  Tipo de vacunas afectadas .Si hay vacunas congeladas se desecharán todas las vacunas almacenadas a excepción de antipolio oral, antirrubéola y triple vírica, que no se inactivan por congelación.

Caducidad

La fecha de caducidad será siempre el último día del mes indicado en el envase. Nunca utilizar vacunas caducadas.

Inmunidad
Tipos de Vacunas
Administración
Reacciones Adversas
Contraindicaciones
Mantenimiento
Vacunas en Uso
En Argentina
Situaciones Especiales
Calendario
En el Adulto
Vacunas antigripales 2011
Alfabeta SACIFyS · Melián 3136 · (C1430EYP) · Ciudad de Buenos Aires · Argentina · Tel (5411) 4545-2233 · Mail: info@alfabeta.net
sistemas de gestión farmacéutica
El contenido de este sitio está protegido por el derecho de propiedad intelectual, encontrándose prohibida su reproducción y distribución total o parcial por el medio que sea.